Herramientas para vencer el “ansiestrés”

La ansiedad y el estrés se han convertido en los grandes males de nuestro tiempo, tanto que se podría acuñar un nuevo término denominado “ansiestrés”.

Unos niveles saludables de “ansiestrés” pueden ser beneficiosos cuando nos enfrentamos ante determinadas situaciones que requieren nuestra acción inmediata y el despliegue de nuestros mejores recursos. Hay muchas ocasiones en las que no es necesario utilizar tanta energía para abordar una tarea o bien no es productivo preocuparse continuamente por algo cuya importancia estamos sobredimensionando. Estos niveles de ansiedad y estrés, aunque no lleguen a ser patológicos, no nos permiten vivir la vida con serenidad y satisfactoriamente.

9 Ansiestrés

Si lo que quieres es cambiar esta tendencia en tu vida te propongo una serie de técnicas que pueden resultarte de utilidad, para centrarte en tu presente.

En primer lugar te invito a que anotes los síntomas que te indican que sufres “ansiestrés”. Estos síntomas pueden ser de tres tipos:

  • Síntomas físicos
  • Síntomas mentales-emocionales
  • Síntomas conductuales.

Entre los síntomas físicos más frecuentes que solemos encontrar son los dolores. Todo tipo de dolores: de espalda, de cabeza, de estómago, etc. Cada persona somatiza el “ansiestrés” de alguna manera que suele ser recurrente.

Herramientas que funcionan muy bien para estos síntomas físicos son los ejercicios de respiración abdominal, el ejercicio suave, los ejercicios de relajación y remedios naturales como la tila y la valeriana. El objetivo es eliminar poco a poco las hormonas del estrés que se han ido acumulando en nuestro organismo. Cada cual puede encontrar su propia fórmula. Eso sí tiene que ser constante y , y al la vez ser gratificante.

En cuanto a los síntomas mentales- emocionales, estos requieren un trabajo en mayor profundidad, pudiendo ser de utilidad la ayuda profesional de un psicólogo o un coach. Esto se debe a que nos hemos acostumbrado a manejar las situaciones de nuestra vida cotidiana de determinada manera y necesitamos que alguien desde fuera nos aporte luz, que nos enseñe a mirar de otra manera.

Algunas herramientas que puedes utilizar tú mismo es revisas una por una todas las parcelas de tu vida y comprobar si están funcionando como te gustaría. Si no es así, traza tu propio plan para que poco a poco puedas ir consiguiendo los objetivos que te propones para mejorar estas áreas. Los pequeños cambios son acumulativos. Otra opción es la de escribir tu propio diario o cuaderno de trabajo donde puedes ir anotando tus impresiones, logros, situaciones positivas que te van ocurriendo, emociones que te causas las distintas situaciones, etc. Todo esto te ayuda a tomar perspectiva y a relativizar la importancia que tiene cada elemento en tu vida. Escribiendo también puede ocurrir que descubras cual es la verdadera causa de tu malestar y de esa forma trabajar en ello para solucionarlo.

Por último es importante aprender a gestionar tus síntomas conductuales. Hay comportamientos que nos generan “ansiestrés” y que a la vez se acaban convirtiendo en causa y efecto, como si de un círculo vicioso se tratase.

Algunas herramientas que podemos poner en práctica son las siguientes.

En primer lugar recomiendo que prestes una especial atención a cultivar tus relaciones, ya que nos reportan satisfacción.

Por otro lado es importante que elabores un plan de productividad personal en el que lo importante no sea realizar el mayor número de cosas, sino en dar prioridad a la calidad. Esto implica que realmente seamos sabios a la hora de utilizar nuestro tiempo. Hay veces que nos comportamos como si el tiempo fuese infinito, dispersando nuestra atención en infinidad de tareas. Tenemos que aprender a decir no y a elegir qué es lo importante para nuestros objetivos. Para ello primero tendremos que ser conscientes de cuál es el propósito de nuestra vida, qué es lo importante para nosotros. Hay veces que tenemos infinidad de cosas que nos gustaría hacer, a mí me ocurre continuamente, tengo múltiples intereses. Decidir a qué tenemos que renunciar y a cambio de qué es importante y requiere de una reflexión sincera sobre lo que podemos o no hacer con el tiempo del que disponemos.

Otra herramienta que te propongo es la de simplificar al máximo posible todo lo que hagas. Cuando te propongas hacer algo, piensa cual es la forma más breve de hacerlo sin que la calidad se resienta. Ya te adelanto que el perfeccionismo , a no ser que seas cirujano, es enemigo de tu efectividad y felicidad, y amigo número uno de tu “ansiestrés”. No puedes controlarlo todo, aprende a delegar y a no pretender ser perfecto ni agradar a todo el mundo.

Sobre todo, lo mejor que podemos hacer contra el “ansiestrés” es centrarnos en el aquí y ahora y disfrutarlo.

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Esther Canales Castellanos.

Psicóloga Experta en Coaching PsEC y Economista.

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